Viene el otoño, se acerca la comparsa de las nubes obscuras con cánticos noctámbulos en los confines de un cielo vacío en sus horizontes, entre vientos confusos, rayos de aurora que se van deformando al caer un ocaso y empezar un crepúsculo mal diseñado por la destrucción de nuestros sueños. Cuervos blancos, pronto avizoran una avalancha de una brisa vespertina envuelta en una blancura que empiezan a alcanzar los primeros rasgos del cielo van cubriéndolos hasta llegar a su éxtasis; en la cúspide de sus fuerzas donde se puedan posar a dormitar sus deseos, amilanada sus fuerzas van decayendo al cansancio de este pequeño tramo, la consternación que produce el saber que todo fue una mentira envuelta en deseos de verdad ven como sus fuerzas no alcanzaron la plenitud que pudieron ser... envueltos en el vacío de esa consternación van cayendo en una espiral de dolor y temor, sus cuerpos lentamente van deformándose, se van cubriendo de perlas cristalinas que oscuras yacen ya, al igual que arena sus cuerpos va esparciéndose por la faz de este mundo falaz.
Primera; con suavidad en el viento va jugueteando al contacto del aire que la va llevando con tal docilidad que pareciese una estrella fugaz, tan pasajera como duradera el recuerdo de su belleza; va aproximándose a un páramo donde habitan crueles sueños y delicados deseos, su mirada atrapa la silueta perfecta con toques de sutileza, el viento logra llevarla ante ella y así el sueño de posarse en ella se cumplió; tierna, bella, tan dócil como agresiva entre sus pétalos empieza a descender por la oscuridad hasta donde pueda hallar un lugar en el cual levantar su aposentos y poder gobernar a plenitud con sutileza crueldad.
Ella; al verla adentrase abre caminos inhóspitos de una falaz realidad, muestra su verdadera beldad en una ingenuidad tan veraz que nadie ah de dudar, la conduce trasladándola con delicadeza empieza a mecerla entre las ovaladas pendientes de su hermosura mortal, la envuelve en la delicia de su aroma, la suavidad de su cuerpo hasta que ella solo el alma quiera entregar.
La locura la empieza a martirizar lentamente, quiere saborear de su aroma que se mostraba en el entorno y luego horadar y horadar en los rincones mas profundos de todo su ser, va en busca del sur donde espera encontrar la felicidad pero ella no siente nada del peligro que pronto conocerá; allá, mientras sueña, ella planea el próximo trayecto donde pueda privarla de su libertad y de ella pueda aprovechar empieza ah mostrar la lobreguez de su ser, los ocultos secretos que no se podrán entender...
Mis sueños se entrelazaban a cada momento como una enredadera, en alguna selva oculta sentía como la somnolencia empezaba a hacer estragos pues no me dejaba recordar nada mas de aquel sueño extraño, sentía que mis ojos empezaban a sentir la brisa de la mañana que recién había empezado veía claramente el techo blanco de mi habitación; -me quede observando un momento esa blancura, pues pensaba que aún recordaría mi sueño, pasado un pequeño lapso en ese silencio y viendo que la mañana se marcaba mas profundamente en mi ventana, decidí por fin levantarme de mi lecho de descanso.
lentamente pasaba el día, una vez más en mismo camino donde deambular, otras vez ver las mismas figuras entrar y salir de mi entorno, lentamente acariciaba el tiempo, veía como se perdía en pequeños lapsos de conversaciones confusas, cada instante perderme con extravagancias y otra ves las mismas ideas que rodeaban aquel sueño confuso, en aquel rincón de mente...
Princesa con destellos en tu labios cansados, resplandecen al caer la tarde como un holocausto a tu mente envuelta en la misma embriaguez; sentada sin sentido ni conciencia aguardas la pronta llegada del salvador de esta campaña, mientras unos brazos no tan fuertes te rodean el cuerpo y te logran levantar como haciendo reaccionar tus sentimientos ante un horripilante mounstro cornudo y con fauces sanguinarias, demonios oscuros piensas, pero son solo tus cabellos que se mueven al compás de los pasos que da, y tu mirar puesto en el horizonte apagado envuelto en los últimos destellos del sol un sol triste y sin fuerzas, mientras se diluye la imagen del rostro de tu santo en tu mirada cansada... despertaras de nuevo entre las mismas sabanas de pavor al preguntarte ¿qué hago aquí? y así ves que tu realidad se va trastornando, una noche mas en esta ciudad una noche mas sin sabores de conciencia, solo locura y solo amargura a la mañana siguiente de un sueño que sabes que es verdad...
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